Hace 4 años nacía Fundación Aland, inspirada por el impacto de AlVelAl en la restauración de nuestro territorio.
Hace cuatro años nació la Fundación Aland, un proyecto nacido de la convicción de que la restauración de los paisajes de la Península Ibérica no solo es posible, sino urgente. Inspirados por el impacto transformador de AlVelAl en el Altiplano Estepario del Sureste de España. Aland se propuso crear una red de iniciativas que no solo restauraran la tierra, sino que también revitalizaran las economías locales y fortalecieran los lazos entre paisajes.
Elvira Marín, la primera directora de Fundación Aland, fue testigo de cómo la experiencia de AlVelAl sirvió de modelo y fuente de inspiración para impulsar esta nueva iniciativa. En este artículo, Elvira comparte con nosotros la historia detrás de la creación de Aland, su visión sobre la restauración de paisajes, y cómo, de la mano de un enfoque integral y colaborativo, el proyecto sigue creciendo, adaptándose a las realidades de cada región, pero siempre con un objetivo claro: recuperar los paisajes, las comunidades y el futuro de los paisajes.
«La creación de la Fundación Aland nació de una visión clara y urgente: unir a iniciativas existentes que están restaurando paisajes degradados de la Península Ibérica en esta Década de la Restauración, inspirados por los extraordinarios aprendizajes y logros de la Asociación AlVelAl en el Altiplano Estepario. Desde el principio, entendimos que es necesario crear un red de aprendizaje que pueda generar un intercambio de conocimiento, pero que también se convierta en instrumento para influir en políticas públicas. Lo que AlVelAl había logrado en su territorio, mediante el modelo 4retornos, generando un movimiento de personas convencidas de la necesidad de restaurar agua, suelo, biodiversidad y economía, nos mostró que era posible cambiar el curso de nuestra relación con la naturaleza.
El Altiplano Estepario, con su biodiversidad única y su historia de degradación debido a los manejos agrícolas, la falta de oportunidades y la despoblación, nos sirvió de modelo. Nos dimos cuenta de que restaurar paisajes no es solo reforestar o replantar especies, sino también recuperar los conocimientos ancestrales, involucrar a las comunidades locales y trabajar de la mano con la agricultura regenerativa. De la mano de Alvelal, entendimos que la clave está en la integración de modelos productivos y conservacionistas, donde la naturaleza no es vista como un obstáculo, sino como una aliada.
Crear Aland fue un desafío que nos hizo enfrentarnos a muchos obstáculos, pero también fue una oportunidad de aprender de los mejores. La experiencia de Alvelal nos mostró que la restauración es un proceso largo, pero que con la participación activa de los actores locales y un enfoque basado en la ciencia y la innovación, los resultados pueden ser verdaderamente transformadores. A medida que Aland comenzó a tomar forma, vimos claramente cómo AlVelal es un proyecto faro, capaz de inspirar a otras personas o organizaciones a iniciar un movimiento de restauración en otras áreas de la Península Ibérica, adaptándolo a los diferentes contextos y realidades de cada región.
Los resultados, aunque aún incipientes, nos han mostrado que el cambio es posible. La restauración de paisajes no solo beneficia a la biodiversidad, sino que también revitaliza economías locales, frena la despoblación y fortalece el vínculo de las personas con su territorio. Gracias a la inspiración de AlVelAl y la colaboración de muchas manos, creemos firmemente que, con trabajo, paciencia y un enfoque integral, podemos generar en la Península Ibérica un territorio de referencia en la restauración referente en Europa y en otros países mediterráneos.»
