La agricultura regenerativa se ha consolidado en los últimos años como una de las respuestas más prometedoras frente a grandes desafíos como la degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad, la escasez de agua o el impacto del cambio climático.
Sin embargo, el crecimiento del término “regenerativo” también ha generado una necesidad cada vez más evidente de diferenciar qué prácticas son realmente regenerativas y cuáles utilizan el concepto sin criterios claros ni verificables.
Para responder a este reto nace la Certificación Ecoregenerativa, impulsada por AlVelAl junto a CAAE, convirtiéndose en una certificación pionera en España que tutela, valida y protege el concepto de manejo regenerativo.
Más allá de un sello, esta certificación supone una herramienta para reconocer explotaciones agrícolas que trabajan activamente en la mejora de la salud del suelo, la biodiversidad y la gestión sostenible del agua; a través de un sistema de evaluación y validación de prácticas agrícolas regenerativas.
Su objetivo es reconocer aquellas fincas que, además de contar con producción ecológica certificada o transición hacia el ecológico, desarrollan un manejo orientado a restaurar el funcionamiento del agroecosistema y mejorar la resiliencia del paisaje.
Y lo hace a través de la evaluación de aspectos como la salud y estructura del suelo, la cubierta vegetal, el fomento de la biodiversidad o el uso sostenible de los recursos hídricos; en definitiva, la integración de prácticas regenerativas adaptadas a cada finca.
Y es que, ese es uno de sus principales valores diferenciales, que no aplica soluciones universales. Cada explotación tiene unas condiciones climáticas, sociales y productivas distintas, por lo que la certificación combina criterios comunes con una adaptación técnica a cada realidad agrícola.
Beneficios para la cadena agroalimentaria
La Certificación Ecoregenerativa nace para aportar claridad, rigor y transparencia al concepto de agricultura regenerativa.
A través de criterios auditables y procesos de validación, permite diferenciar prácticas regenerativas reales y ofrecer garantías tanto a productores, empresas, consumidores y distribuidores.
Pero su objetivo va más allá de la diferenciación comercial. La certificación busca impulsar modelos agrícolas capaces de regenerar suelo, biodiversidad y paisaje mientras generan valor económico y social para el entorno de la finca.
Una oportunidad para diferenciarse y generar valor
Las personas interesadas en obtener la Certificación Ecoregenerativa pueden solicitarla a través del correo info@alvelal.es. A partir de ese momento, se realiza un análisis inicial de la situación de la finca y una evaluación técnica adaptada a las características de cada explotación y al tipo de cultivo.
El proceso contempla la revisión de las prácticas regenerativas implementadas en finca, así como un sistema de auditoría y validación que permite verificar el cumplimiento de los criterios establecidos en la misma.
Es importante tener en cuenta que la Certificación Ecoregenerativa parte de fincas con producción ecológica certificada, ya que el modelo regenerativo se plantea como un paso más allá de la agricultura ecológica.
Actualmente, la certificación contempla distintos cultivos leñosos y herbáceos, entre ellos almendro, olivar, pistacho, viñedo, nogal, cereales, leguminosas y aromáticas.
Para muchos productores y empresas, esta certificación supone también una forma de poner en valor años de trabajo apostando por un manejo más respetuoso con el suelo, el agua y la biodiversidad; y visibilizar el esfuerzo realizado en finca, aportar valor añadido a los productos y facilitar el acceso a mercados cada vez más sensibles a la sostenibilidad real y verificable.
Al mismo tiempo, ofrece garantías a los consumidores, asegurando que detrás de cada producto existen prácticas agrícolas evaluadas y alineadas con la restauración real de las fincas.
Un modelo con visión de futuro
La Certificación Ecoregenerativa representa uno de los hitos más importantes del trabajo desarrollado por AlVelAl durante más de una década junto a agricultores, técnicos, empresas y aliados comprometidos con la restauración del paisaje y la dinamización del mundo rural.
Porque detrás de esta certificación hay una forma distinta de entender la agricultura y el futuro del territorio y se convierte en una herramienta que impulsa modelos productivos capaces de restaurar el paisaje mientras fortalecen la resiliencia de las fincas y generan nuevas oportunidades para el medio rural.
