Hay vínculos con un territorio que nunca desaparecen. En el caso de Miguel Villegas, esos lazos comenzaron en Serón, donde pasaba largas temporadas de pequeño en el cortijo de su abuelo. Aunque después ha vivido, estudiado y trabajado fuera, aquellos recuerdos siguieron muy presentes y acabaron marcando, años más tarde, el rumbo de su carrera profesional.

Su llegada a AlVelAl fue casi casual. Primero conoció la asociación participando en la Ruta del Estraperlo y, poco a poco, empezó a descubrir que detrás de aquella actividad cultural existía un proyecto mucho más amplio, capaz de unir agricultura, naturaleza, economía y comunidad. Tiempo después, mientras buscaba orientar su trayectoria hacia un trabajo con un impacto positivo, encontró una oferta de empleo de la asociación. Decidió probar suerte y hoy forma parte del equipo impulsando el área de Casos de Negocio.

Su trabajo consiste en algo fundamental para que la regeneración sea posible: ayudar a que quienes cuidan el territorio puedan vivir de ello. Desde el apoyo a agricultores y empresas hasta el desarrollo de nuevos proyectos o la búsqueda de financiación, Miguel trabaja para que la regeneración también tenga un retorno económico.

«Los agricultores no pueden asumir solos todo el peso de la transición hacia un modelo regenerativo», explica. Por eso cree que AlVelAl tiene un papel clave acompañando ese cambio y convirtiendo las buenas ideas en oportunidades reales.

Para Miguel, hablar de regeneración es mucho más que recuperar suelos o aumentar la biodiversidad. Es volver a entender que las personas forman parte de la naturaleza y que la economía también debe funcionar en armonía con ella. De hecho, está convencido de que muchos de los grandes retos ambientales esconden también nuevas oportunidades para emprender, innovar y generar valor en el territorio.

Quizá por eso uno de los proyectos que más ilusión le hace es Esencias del Paisaje, una iniciativa que une la plantación de aromáticas para favorecer la biodiversidad con la creación de aceites esenciales y otros productos capaces de transmitir al consumidor la historia que hay detrás de cada finca.

Mirando al futuro, Miguel imagina un territorio con suelos sanos, cultivos diversificados y una economía que recompense a quienes apuestan por regenerar. Pero reconoce que el gran desafío sigue estando en el consumidor. Conseguir que cada vez más personas entiendan que elegir un producto regenerativo es también una forma de invertir en salud, paisaje y futuro será una pieza clave para consolidar este cambio.

Cuando le preguntamos qué significa AlVelAl para él, no duda en responder:

«Es una oportunidad de reconciliarnos con la naturaleza y de conseguir que las personas, la economía y el medio ambiente trabajen de la mano, en lugar de enfrentados.»