En los últimos meses, España ha sido testigo de episodios climáticos extremos, con tormentas y danas que han dejado lluvias torrenciales en gran parte de la geografía. El Territorio AlVelAl no ha sido una excepción, registrando importantes precipitaciones que han alcanzado los 250 litros por metro cuadrado en 24 horas en los puntos más críticos. Precipitaciones como los 83 litros recogidos en Guadix, los 150 litros en los municipios del Alto Almanzora, los 200 litros de la comarca de Baza o los 250 litros del Noroeste de Murcia han desafiado los ecosistemas de nuestro territorio.

El Territorio AlVelAl, caracterizado por su clima semiárido y suelos que enfrentan constantes desafíos de sequía y altas temperaturas, ha sido también vulnerable a las intensas lluvias de este otoño. Estas lluvias han puesto a prueba algunas de las técnicas regenerativas de suelo que fomentamos en AlVelAl. En las fincas convencionales, la llegada de las lluvias torrenciales en tan poco tiempo ha causado graves problemas de escorrentía. La falta de cobertura vegetal y las pendientes del terreno han favorecido que el agua se desplace rápidamente, provocando erosión y arrastre de suelo fértil, un recurso ya de por sí limitado en este territorio.

Mitigar los efectos

En medio de estas adversidades, la agricultura regenerativa está demostrando que ayuda a minimizar los daños y transformar estos fenómenos en oportunidades. Si bien es cierto que, frente a estos episodios tan extremos, con precipitaciones tan importantes en pocas horas, las técnicas regenerativas implementadas por las personas asociadas a AlVelAl no son una solución milagrosa, ya que la gestión del agua es territorial y no sólo podemos tener en cuenta nuestro manejo y las precipitaciones que caigan en una finca, sino también las que proceden de fincas colindantes.

Rotura linde
Rotura de linde de la finca debido a la fuerte avenida de agua y realización de albarrada o fajina con piedras de pequeño tamaño. La Puebla de don Fadrique

A pesar del desarrollo del sistema radicular de la cubierta vegetal, esta no ha podido soportar la fuerte lluvia. Oria

Por lo que las técnicas regenerativas ayudan a mitigar el daño y/o aprovechar parte de esa agua de lluvia. Pero no son una solución única y definitiva ya que hay que ir adaptándolas a las circunstancias y características de cada finca y teniendo en cuenta un diseño integral de prácticas regenerativas.

Lo hemos podido ver en fincas asociadas a AlVelAl que ya implementan técnicas de restauración de suelos como el cultivo en curvas de nivel, la construcción de charcas y zanjas de infiltración, albarradas, muros de piedra seca, cubiertas vegetales o aplicación de materia orgánica, entre otras.

Zanjas de infiltración reduciendo la erosión y realizando un mejor reparto del agua de lluvia por la finca. La Puebla de don Fadrique
Charcas llenas de agua de lluvia. La Puebla de don Fadrique
Aliviadero de piedra seca de terrazas en buen estado tras la Dana. Oria

Técnicas como las zanjas de infiltración, que distribuyen el agua, las charcas que recogen el agua de lluvia, o las cubiertas vegetales, que protegen el suelo del impacto directo de las gotas y mejoran su capacidad de retención e infiltración de agua. Estas técnicas han sido posibles gracias a fondos como el apoyado por Danone-Alpro y la Fundación Aland, Infraestructuras Verdes. Estas prácticas ayudan a proteger el suelo del impacto directo de las lluvias, reduciendo la erosión y aumentando la infiltración de agua y, por tanto, la disponibilidad de agua para los cultivos.

En las fincas asociadas a AlVelAl se ha podido observar cómo la estructura del suelo ha mejorado, mostrando mayor porosidad y capacidad para absorber el agua sin que se produzcan desprendimientos significativos.

Resultados tangibles

Gracias a estas técnicas, las fincas regenerativas de AlVelAl han mostrado una mayor resiliencia frente a las tormentas. Con una reducción significativa de la escorrentía en comparación con fincas convencionales, así como una menor pérdida de suelo y nutrientes. Además, la capacidad de infiltración ha mejorado, proporcionando una reserva hídrica valiosa para los meses secos.

En términos de producción, es algo difícil de comprobar y requiere de años, pero con estas prácticas se incrementa la captación de agua disponible para los cultivos que se traduciría en una mejora de la producción teniendo en cuenta que son cultivos de secano en su mayoría. Sin embargo, solo con los beneficios obtenidos, ya nos muestra un camino hacia una agricultura que no solo protege el entorno, sino que contribuye activamente a restaurarlo.

Invertir en la regeneración de suelos no solo es una estrategia para adaptar las fincas frente a fenómenos extremos como las danas, sino también un modelo para un futuro agrícola sostenible y resiliente. Una oportunidad para la restauración de nuestros agroecosistemas.